Papá Ordaz, una obra profundamente humanista

videosalud-20132Como una obra profundamente humanista y de especial interés en el ámbito histórico, de la medicina cubana y en particular de la psiquiatría, son los atributos esenciales contenidos en el documental Papá Ordaz, que distinguió, sin dudas, la segunda jornada de la Tercera Muestra Internacional del Audiovisual en Ciencias de la Salud con sede en La Habana del 7 al 10 de mayo.

En solo 48 minutos, el Grupo de Audiovisuales San Miguel, integrado por Héctor Fernández Ferrer, Mónica Fernández, Jorge Lacerna y Raúl Cañibano, logran insertar valiosas imágenes y sólidos testimonios de pacientes, especialistas y familiares acerca de la vida del guerrillero que llegó a ser Comandante del Ejército Rebelde y también del médico que desde enero de 1959 se convirtió en el director del hospital Psiquiátrico de La Habana antiguo Mazorra, el Dr. Eduardo Bernabé Ordaz.

Mediante un buen trabajo de edición, banda sonora y un convincente complemento de imágenes,  los espectadores reunidos en la sala de conferencias de Infomed pudieron observar cómo Ordaz pudo graduarse de médico, sumarse a la lucha revolucionaria para derribar al tirano Batista y especialmente su inolvidable huella en el bien denominado Infierno de Dante, que él y su colectivo de trabajadores transformaron, con un esfuerzo de décadas, en un paraíso.

El documental, certeramente, hace énfasis en la gestión asistencial llevada a cabo por Ordaz y su grupo de especialistas mediante la denominada terapia ocupacional, la incorporación de los pacientes a la práctica deportiva y a otras ocupaciones del saber humano, que propiciaron que esa institución estableciera precedentes en el campo de la Psquiatría dentro del ámbito cubano e internacional.

Criterios autorizados como los del Doctor en Ciencias Ricardo González, ubican al Dr. Ordaz como un ejemplo a seguir en el tratamiento con los enfermos mentales, por su permanente preocupación, por cuidar cada detalle de ellos (aseo, alimentación, terapéutica) lo cual propició que estos afectados lo llamaran Papá Ordaz.  

González lo calificó como uno de los grandes benefactores de los enfermos mentales, que conoció y aprobó los beneficios del psicoballet junto a Alicia Alonso y en atención a las consideraciones de su hijo, Roberto Ordaz, asumía en su proyección humana tres principios básicos: disciplina, sacrificio y mucho amor.

En resumen, se trata de un audiovisual que merece ser difundido para todos los públicos con el objetivo de conocer, también, al Ordaz de profunda convicción religiosa, al amante del béisbol, al trompetista aficionado y al trabajador gastronómico, que asumió esas ocupaciones para costear sus estudios de medicina. (JNM)