No exponerse al humo del tabaco ajeno es un derecho humano, aseguró la Dra. Patricia Varona Pérez
Por Jorge Noel Marqués *
Como en ocasiones anteriores, me complace realizar una sesión de trabajo con la Dra. Patricia Varona Pérez, quien es epidemióloga e Investigadora Auxiliar del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología. El tema se vincula con el Día Mundial sin Fumar, que se celebra el 31 de mayo, y mi entrevistada aborda, entre otros importantes aspectos, los daños que provoca en el niño el humo de tabaco ajeno y qué medidas de prevención se pueden adoptar para enfrentar el tabaquismo al cual valoró como un grave problema de salud en Cuba.
Es conocido que la exposición al humo del tabaco ajeno constituye un importante problema de salud. ¿Qué daños provoca en la salud de los niños y de otras personas?
A partir de la década de 1970 y principios de los 80 se tiene más evidencia científica de lo que significa exponerse al humo del tabaco ajeno. Es importante conocer los componentes de este humo y por qué constituye una amenaza para la salud. El humo de tabaco tiene una corriente principal y una corriente secundaria. La principal está compuesta por lo que el fumador introduce en su organismo y la secundaria tiene dos componentes: lo que expira el fumador y lo que emana de la combustión libre del cigarrillo. Los compuestos de la corriente secundaria se diluyen en el aire y penetran con mayor facilidad al árbol respiratorio, lo que la hace dañina y peligrosa. Estamos hablando de sustancias irritantes, compuestos que tienen poder carcinogénico, en fin, se han identificado más de 7 mil que provocan daños a la salud humana.
El efecto del humo de tabaco ajeno que se produce en el adulto es diferente al del niño. En este último, provoca infecciones del aparato respiratorio alto y bajo, infecciones del oído medio, se ha identificado su influencia en el síndrome de muerte súbita del lactante, exacerba los síntomas respitarios en el niño, se produce bajo peso al nacer cuando las madres son fumadoras. Además, hay una cuestión más preocupante: Cuba es el país de más alta prevalencia de niños expuestos al humo tabaco ajeno en América Latina. En los adultos, los daños se vinculan con la cardiopatía isquémica, cáncer de pulmón, exacerbación de trastornos respiratorios. Es necesario enfatizar que no hay un nivel cero de riesgo cuando uno se expone; no hay nivel seguro del riesgo de exposición y esto ha sido identificado por los organismos internacionales.
Le propongo abordar lo referente al tabaquismo en la adolescencia. ¿Aumentó o decreció el número de fumadores en la adolescencia en los últimos 5 años?; ¿Cómo se comporta por sexo?; ¿Qué acciones de prevención pueden aplicarse para tratar de disminuir esa nociva conducta?
Cuba ha tenido la oportunidad de participar en algunas investigaciones internacionales y el tema de los adolescentes ha estado presente en estas indagaciones. Como parte de la vigilancia mundial de tabaquismo, en Cuba se han hecho tres encuestas en adolescentes escolarizados con edades de 13 a 15 años, en 2001, 2004 y 2010. Se ha observado que hay un incremento de la prevalencia de fumar en esas edades. Por tanto, estamos ante un hecho al que debemos prestar la máxima atención: 2 de cada 10 adolescentes fuman en nuestro país. Otro dato relevante es que se acorta la distancia en la prevalencia de fumadores entre varones y hembras, lo que representa una incorporación acelerada de éstas a la práctica de fumar. La edad media de inicio para fumar es de 17 años; más del 75% de las personas comienzan antes de los 20 años y el grupo de mayor prevalencia está entre 12 y 16 años. Estos datos se corresponden con la tercera encuesta nacional de factores de riesgo sobre enfermedades crónicas no trasmisibles en población de 15 años y más, ejecutada en el país en el 2011, cuyos datos han sido avalados por la Organización Mundial de la Salud.
La prevención es muy importante porque estamos hablando de un problema social que requiere una respuesta social. Debe ser asumido por la sociedad en pleno, y tiene que partir desde la propia casa, desde la propia familia, generando ejemplos positivos, porque se ha observado en investigaciones de países que han avanzado mucho como Canadá e Inglaterra, que en los hogares donde se fuma la probabilidad de que los niños se conviertan en fumadores regulares es mucho mayor.
Por otro lado, es necesario continuar informando los daños que provoca fumar y sobre todo los beneficios de no hacerlo hasta que logremos cambiar las conductas en la población. Y lograr que las personas entiendan que la responsabilidad de la salud es individual y que es necesario fomentar una conducta de auto cuidado desde las edades tempranas de la vida. Hay sectores que son vitales en el propósito de cuidar de la salud y uno de ellos es nuestro sector. Nosotros tenemos que cambiar la situación de hoy: pues aunque está prohibido se fuma en las instalaciones de salud, lo que genera un ejemplo negativo para la población. Es oportuno mencionar lo que realiza el sector de la Educación en la prevención del tabaquismo desde los niveles escolares inferiores, aunque todavía no se alcanzan los resultados que se esperan y por tanto recomendamos revisar la forma en que se imparten esos contenidos para lograr un mejor impacto en la prevención.
De acuerdo con las estadísticas del Anuario de Salud de Cuba en la edición del 2014 crece el número de casos de cáncer pulmonar anualmente y se conoce que el tabaquismo tiene una gran incidencia en la aparición de estos tumores. ¿Qué comentarios puede referir a ese respecto y qué medidas son necesarias para tratar de cambiar este orden de cosas en las próximas décadas?
El cáncer de pulmón es el que más muertes provoca en hombres y mujeres. En el caso de estas últimas ha excedido al cáncer de mama. El país cerró el 2014 con 5 444 fallecidos (hombres y mujeres) y esta cifra representa el 23% de los decesos por todas las localizaciones. De cada 5 personas que mueren por cáncer 1 es por esta localización. Y sin dudas el factor de riesgo más importante en la aparición del cáncer pulmonar es el tabaquismo. Hay otro detalle: la relación entre la mortalidad por cáncer de pulmón y la incidencia de este tipo de tumor es prácticamente uno; quiere decir que por cada persona que enferma una fallece. Ese dato tiene que llamarnos mucho la atención.
Se ha demostrado que las acciones de prevención en el cáncer de pulmón, específicamente, requieren en primer lugar del componente educación. Pero eso tiene que acompañarse de un proceso de regulación, de restricción, de leyes que respalden esos objetivos. Tenemos los ejemplos de Canadá, Inglaterra, Uruguay, Panamá, esta última nación ha reducido la prevalencia de fumadores activos a un 9,4% y eso lo han hecho con educación y legislación. Es indispensable afirmar que no exponernos al humo del tabaco ajeno es un derecho humano; si decimos que un derecho humano fundamental es que el hombre disfrute del mejor nivel de salud posible, estamos violando un derecho humano cuando obligamos a una persona a respirar el humo de tabaco ajeno y esa es otra mirada que debemos darle a este problema de salud que lo amerita y no puede esperar.
¿Otras consideraciones que apuntar?
Según estudios recientes, Cuba ocupa el sexto lugar con respecto a la prevalencia de fumadores activos en América Latina, precedida por Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Para cerrar el diálogo quiero expresar tres mensajes. Uno: La medida preventiva de mayor impacto potencial en la morbilidad y mortalidad evitables es la prevención del tabaquismo. Dos: Hay que evitar la exposición al humo de tabaco ajeno. Debemos exigir que no se fume en espacios cerrados con cortesía, amabilidad, y demostrar la responsabilidad con la salud de cada uno de nosotros. Tres: Dirigido fundamentalmente a las madres; evitemos que en los hogares se fume. El hombre pasa la mayor parte del tiempo en espacios interiores, por lo que estará más expuesto a los contaminantes del aire que allí se producen y el humo de tabaco es el más representativo. La contaminación del ambiente exterior afecta pero en los interiores esos contaminantes quedan encarcelados. Aproximadamente el 33% del tiempo del día lo pasamos en nuestro hogar y recordemos que si hay niños y ancianos, grupos poblacionales más vulnerables, los efectos nocivos son mayores. Está en nuestras manos controlar la situación y facilitar a los que nos rodean el disfrute del mayor nivel de salud posible que es un derecho humano.
* El autor es integrante del Centro Virtual de Convenciones de Salud, CNICM/Infomed
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